miércoles, 29 de marzo de 2017

3 Sistemas económicos para tu novela

Hemos visto muchas cosas acerca de cómo crear el mundo para tu historia, hemos hablado sobre magia, religión e incluso sobre los cimientos sobre los que se erige toda civilización; pero poco hemos hablado de economía. En la entrada de hoy, voy a esbozar lo que es la economía de una civilización y te voy a presentar tres prototipos en los que puedes basar tus civilizaciones.

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¿Qué es la economía?

Si lo reducimos a lo más básico, la economía no es más que el sistema que emplean los seres humanos para repartir los víveres entre sí. Dependiendo de la época en la que esto se dé puede tratarse de una repartición más simple o más compleja.

En un inicio, como veremos más adelante, la economía simplemente consistía en asegurarse comida, agua y un techo bajo el que dormir; sin embargo, a medida que hemos ido desarrollándonos y creciendo como especie, hemos necesitado dotar de valor a las cosas. Este valor siempre va a ser algo subjetivo que se sostendrá en las necesidades de las personas que le estén dando un valor. No será lo mismo un kilo de pescado para un leñador que para un pescador, por poner un ejemplo.

La economía, resumiéndolo mucho, es un intercambio de víveres que se basa en el valor subjetivo que se le dan a los objetos dependiendo de su utilidad o las necesidades de las personas.

Sistema comunal

Sí. El nombre de este sistema me lo he inventado. De hecho, no sé si tiene realmente un nombre, por lo que he decidido bautizarlo yo misma antes de ponerle un nombre equivocado.

Este sistema económico se basa en una sociedad que vive en comunidad y que, por lo tanto, comparte los víveres de forma más o menos equitativa. Este sistema podemos verlo en tribus o en los poblados que los romanos creían bárbaros. Se trata de una organización en la que cada uno produce un producto que más delante se compartirá con toda la comunidad.

La forma en la que se reparten los víveres puede variar en tantas opciones dicte tu imaginación. Puede tratarse de un trato igualitario. Pueden tener los líderes la potestad de repartirlo lo víveres y, por lo tanto, el derecho a llevarse una mayor parte. O puede estar fijada la cantidad que se debe donar a la comunidad y el restante quedárselo quien lo ha fabricado o creado. En esto, puedes dejar volar tu imaginación.

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Esta civilización, por lo tanto, no tiene moneda aunque sí puede comerciar con otros pueblos. Generalmente, es habitual que empleen el trueque aunque pueden aceptar monedas que más adelante podrán emplear para comerciar con otro poblado. Sin embargo, internamente los miembros de la comunidad no comercian entre sí puesto que la idea de propiedad no está tan implantada en su seno: todo lo que poseen es de la comunidad, no es de ningún miembro en particular. Forman parte de un colectivo y, del mismo modo que ellos van a querer recibir algo a cambio, tienen que poner su grano de arena.

Sistema feudal

La mayoría de novelas de fantasía están basadas en nuestro medievo pero, sin embargo, creo que no se termina de entender correctamente su sistema económico o, al menos, no es algo que se plasme adecuadamente en literatura.

El feudalismo nace con la caída del imperio romano y la invasión de los bárbaros de sus tierras. Así, se crean una inmensa cantidad de reinos con sus reyes. Este sistema tiene un concepto muy cerrado sobre la propiedad. Todo territorio conquistado es de propiedad del rey pero, como este no puede gestionar un gran territorio por sí solo, declina parte de su gestión en los nobles que se ocuparan de sus condados, ducados o baronías. Estos, además, tendrán hombres a su cargo para proteger y gestionar el territorio que el rey les ha encomendado. Hasta aquí es sencillo, es el sistema piramidal que a todos nos han enseñado en el colegio.

Lo que no se representa adecuadamente es la vasallaje medieval fantasia como escribir una novela sistemas economicosrelación de vasallaje. Cuando un hombre entra al servicio del otro, al quedar destituida la esclavitud, se convierte en su vasallo. Se establece, por lo tanto, un contrato que ambas partes tienen que cumplir. El vasallo debe obedecerle y hacer cumplir todo lo que su amo le ordene. Le debe fidelidad y tiene que proteger el honor de su señor. Este, por su parte, tiene la obligación de sustentarlo, darle una educación –esto siempre dependiendo del cargo que vaya a desarrollar– y protegerlo. Es más, tenía la prohibición de dañar a su vasallo: se daba por roto un vasallaje si el señor hacia sangrar a su vasallo. Además, en muchas ocasiones, en un contrato vasallistico se establecía también los pagos que el vasallo iba a recibir. En documentación medieval podemos ver, por ejemplo, como al juglar de la corte además de sustentarlo se le regalaba un jubón nuevo cada invierno y un instrumento cada tres.

Vemos, por lo tanto, un sistema muy distinto del anterior. Cada señor posee una propiedad y relega en sus vasallos ciertas responsabilidades a cambio de sustento, protección y ciertos pagos. Generalmente, los pagos siempre eran materiales pero también era habitual, más avanzada la edad media, que se le pagaran con monedas.

Este sistema, sin embargo, se forjo en los feudos: un territorio agrario coronado con un castillo en el que gobernaba un noble. Sin embargo, pronto se crearon la ciudades y con ella nació un nuevo estamento y un nuevo sistema económico cohabitó con el anterior. Los habitantes de una ciudad no eran vasallos, no debían lealtad a nadie más que cualquier súbdito del rey: eran comerciantes, artesanos o sabios que deseaban ofrecer sus servicios a cambio de un beneficio. La moneda aquí empezó a cobrar una gran importancia. Mientras que los feudos vivían a partir de promesas, los burgueses se enriquecían a partir de vender sus servicios. Un feudo se alimentaba a partir del diezmo a sus campesinos y, este, a su vez, ofrecía su diezmo al rey; pero un burgués debía granjearse su propia fortuna. En esta época se crearon los primeros empresarios. Gente que velaba por su propio interés y que buscaba enriquecerse a costa de los demás. Sí. En la época media nació el siguiente sistema económico.

Sistema capitalista

Aclarar que este sistema no se daba en la edad media pero aquellas ciudades emergentes fueron, claramente, el germen de su creación. Este sistema busca el mayor beneficio económico a cambio de la menor inversión.

Se trata de una civilización que ha olvidado lo que significa vivir en comunidad. Una sociedad en la que sus habitantes realizan un servicio a cambio de monedas que intercambiar por los víveres necesarios para vivir. Es un sistema egoísta pues explota la idea de que se debe mejorar individualmente por encima de los demás. No existe, por lo tanto, relación alguna entre los miembros de la comunidad más de querer sacar un beneficio personal a costa del otro. Que os voy a contar si vivimos aún en él.

Lo más destacable de este sistema es la ley de la oferta y la demanda a partir de la cual se dota de valor económica a los objetos o servicios. Puesto que explicarlo con palabras puede ser un poco tedioso, os dejo por aquí una imagen bastante informativa:

la ley de la oferta y la demanda

Este sistema, en realidad, solo sirve para hablar sobre el mundo contemporáneo y, tal vez, criticar el sistema que tenemos. No olvides que no toda la fantasía se da en el Medievo.

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¡Y eso es todo por hoy! Creo que la economía es importante para definir el tipo de trato que tendrán los habitantes de tu mundo en relación a los demás. ¿Se verán como un comunidad? ¿Establecerán relaciones de vasallaje? ¿O serán, en cambio, capitalistas egoístas?

¡Cúéntame! ¿Qué sistemas económicos tiene tu mundo?

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jueves, 23 de marzo de 2017

Los 6 clichés más típicos de los héroes y como evitarlos

Como escritores parece que firmamos una serie de compromisos con el lector de antemano con respecto a nuestros héroes o protagonistas. El lector va a esperarse una serie de cosas, unos tópicos repetidos hasta la saciedad en la mayoría de novelas de fantasía. Tópicos que, en realidad, solo sirven para tranquilizar al lector y que, a nosotros como escritores, nos limitan creativamente. Hoy os voy a hablar de los tópicos más típicos y como evitarlos para crear sorpresa a nuestro lector.

Los 6 clichés más típicos de los héroes y como evitarlos escribir una novela de fantasia escritor fantasy

1. Orfandad

Nuestra literatura está plagada de personajes que son huérfanos: no conocen sus raíces familiares y han tenido que criarse fuera del seno familiar. Esto no sería un gran problema si no pasara de aquí. Es fácil de explicar la orfandad de un personaje si se trata de una época de guerra o si una epidemia asoló la población. De hecho, lo lógico en semejantes marcos sería que hubiese muchos huérfanos.

Es más, recurrir a la orfandad de un personaje puede resultar beneficioso para el autor: te ahorras tener que inventar historia y nombres para los padres. Yo misma he creado personajes huérfanos por esto. A veces resulta la opción más cómoda para personajes que no requieran, realmente, de una gran historia detrás.

Sin embargo, el gran error está cuando este personaje huérfano, sin raíces familiares, se le da un parentesco al final de la obra que salve la situación de la trama. El reino necesita un heredero y todos han muerto, ostia, espera, que el protagonista es casualmente el bastardo del antiguo rey, que escondieron en el bosque. O el rey malvado está obsesionado en perseguir al protagonista y hacerse con él y, cuando por fin lo tiene consigo, le confiesa que es su padre y le ordena unirse a su gobierno. Qué casualidad, qué conveniente.

Está muy visto ver que ese personaje huérfano acaba teniendo un parentesco que ayuda a avanzar a la trama. Cambia esto. Venga, vale, que se crea el heredero al que todos buscan, que se crea el hijo del mismísimo rey y que luego resulte ser el hijo de cualquier plebeyo. Estas relaciones sacadas de la manga del autor resultan demasiado convenientes para que resulten creíbles. Si lo deseas, crea un personaje huérfano, pero no abuses de este tópico.

2. Perfección y bondad

Otro cliché recurrente es crear a nuestro héroe protagonista como un ser perfecto: estandarte de la bondad del mundo, honesto, fiel y un gran líder. Alguien que jamás haría el mal, alguien que busca convertir el mundo en algo mejor. Y mil cursilerías por el estilo.

No crees héroes perfectos. Lo perfecto no existe. Lo perfecto es plano, soso y aburrido. Tienes que crear un héroe complejo con un pasado a sus espaldas, con una personalidad definida y, como todos, con defectos. Para ello tendrás que valerte de una ficha de personaje, con ella podrás tener el personaje definido, te ayudará a pensar como él. Sin embargo, también tendrás que aprender a crearle profundidad estableciéndole unos objetivos personales, distintos a los objetivos del desarrollo de la trama o los objetivos del grupo.

Con estas herramientas, tendrás que crear un personaje auténtico. Puede ser un idealista en busca de mejorar el mundo, pero debe ser un personaje real. Igual no tanto un héroe, ni tanto un villano, simplemente una persona que se ve arrastrada por una historia y que tendrá que sobrevivir, como pueda, a ella. Lo interesante de la literatura es ver como un personaje idealista evoluciona y en qué se convierte dentro de la trama que le ha tocado vivir, ¿mantendrá todos sus ideales? ¿Qué tendrá que verse obligado a sacrificar para llegar a sus objetivos?

3. El elegido

En fantasía parece que sentimos fascinación por las profecías. Se ha convertido en el cliché más básico para atar a nuestro protagonista a la trama. Ah, no, no puedes escapar, estás destinado a ello. Y nos quedamos tan anchos.

Introducir una profecía en nuestra novela me parece una excusa perfecta para tratar temas tan complejos como la idea del destino y el libre albedrío. ¿Se puede bola de cristal profecía profetico el heroe el profeta el elegido escribir una novela de fantasia fantasyescapar al destino? ¿Tenemos, en realidad, algún tipo de libertad? ¿O es que está todo ya escrito? ¿Quién escribe nuestro destino: una deidad o nosotros mismos a cada paso que damos?

Si vas a introducir una profecía en tu obra, ten presente todas estas preguntas. No te excuses en la planificación previa de los dioses y te quedes tan tranquilo. Introdúcele cierta complejidad o no resultará más que otro cliché sin aporte original a la trama. Piensa un poco en el concepto del destino y lo que podría implicar a tus personajes. ¿Existe realmente UN elegido escogido por los dioses antes de su nacimiento? ¿No podría ser este elegido cualquiera que se crea que cumple sus características? ¿No te saldrían, así, un montón de elegidos? ¿Y por qué no crear una profecía con cinco elegidos incompatibles entre sí? Piensa que es un cliché mascado hasta la saciedad, tendrás que darle algunas vueltas para ofrecer a tu lector algo distinto del resto.

4. Camino de rosas

A nuestros protagonistas los tenemos mimadísimos. Muchos autores les ponen el camino demasiado fácil, hasta un punto que resulta inverosímil y ridículo. ¿Cómo solucionar esto?

Lo primero es crear a un buen contrincante, un buen villano que se oponga a su objetivo. Tendrá que ser un personaje a la misma altura del protagonista o, incluso, superior. Una persona inteligente, capaz de llevar a cabo sus objetivos. Sólo así lograr vencerlo será, realmente, una proeza interesante de presenciar. Obliga al protagonista a pensarse bien los pasos a seguir, que no sea una camino fácil, que se encuentre acorralado y que salga mal parado de ideas mal llevadas.

Lo segundo es no tener miedo de hacérselo pasar mal a tu protagonista. Piensa que de donde mejor se aprender es de lo errores: cuanto mayor sea el error y su consecuencia, mayor será el aprendizaje. Además, creará profundidad al personaje, lo ayudará a madurar y mejorar. O, incluso, lo ayudará a enloquecer, volverse introspectivo o que actúe con mayor temor. ¡Todo depende de cómo quieras hacerlo crecer!

5. El prota nunca muere

Como lectores, en el momento en el que empezamos a leer un libro sabemos que el protagonista no va a morir. No hasta el final del libro, al menos. Si se trata de una saga, se da por entendido que éste no morirá, al menos, hasta el final de todos los libros. ¿Cómo te quedarías si lees un libro en el que el protagonista muere a medio libro? ¿Qué ocurrirá hasta el final? ¿En qué hombros caerá el protagonismo?

Este es un cliché extendido a la mayoría de novelas pero que, en cierto modo, se entiende su por qué. Te has pasado meses creando a un buen protagonista, dotándole de una personalidad atrayente. Acabas cogiéndole cariño pero, además, sientes que la obra cojearía sin él. El principal problema es que una obra no tendría que depender de un solo personaje, tendrías que tener un buen abanico de personajes que la sostuvieran sin que importara que uno de ellos muriera.

¿Para qué matar al protagonista? Aunque no es imprescindible romper con este cliché si lo encuentras en tu obra, creo que es interesante sobresaltar al lector rompiéndole los esquemas. La muerte del protagonista te destroza la seguridad como lector: si ya has sido capaz de matar a tu protagonista, ninguno estará a salvo de morir. Entonces, las escenas de lucha tendrán otro matiz: en la mayoría de novelas sabes que, en cualquier escena de lucha, el protagonista se hará solo un par de rasguños, pero, si ya has matado a un protagonista, infundirás temor al lector pues cualquiera podría morir en escenas de riesgo. Resulta interesante infundir esta sensación al lector, pues vivirá con más credibilidad las escenas más peligrosas.

6. Relación amorosa

Otro esquema que todos asumimos al empezar a leer una novela es que el protagonista va a enamorarse. Aparecerá una chica en algún momento: un integrante de su grupo, una mujer misteriosa que avanza en paralelo a su trama o, porque no, un miembro de “los malos”. El caso es que cuando aparece este personaje femenino, que es enseguida reconocido por el lector, sabemos que la trama va a tomarse una pequeña pausa para desarrollar esta relaciómaga hechicera fantasy fantasia como escribir una novela escritor cliches del heroe protagonista amor romancen amorosa. Ni si quiera nos llegamos a plantear si van a gustarse, si sus orientaciones sexuales son compatibles o si, sencillamente, no están hechos el uno para el otro. Sabemos que sí, porque todo protagonista debe tener una relación amorosa, ¿no?

Hago un pequeño paréntesis para señalar que hablo del prototipo héroe masculino y, por lo tanto, pareja heteronorma. Este esquema se da también cuando la protagonista es femenina. Pero eso sí, he visto pocas –de hecho, creo que ninguna– parejas protagonistas homosexuales donde la relación amorosa no sea el tema principal de la novela.

Propongo saltarte muy mucho este esquema. Una relación puede avanzar de formas muy distintas, ya lo desglosamos en esta entrada sobre como introducir romance en una novela, por lo que sería interesante ver un protagonista no correspondido o un protagonista que no se interesa por la chica que le va detrás y, por supuesto, proponer parejas protagonistas fuera de la heteronorma. Eso sí, si quieres introducir personajes LGTB sin que parezcan marionetas sacados de chistes de mal gusto, te recomiendo que le eches un vistazo a esta entrada.

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Y eso es todo por hoy. Decir que el que tu novela incluya alguno de estos clichés no la convertirá en una mala novela, pero no podrá calificarse de una novela original. Esto no es algo precisamente malo, pero siempre va a destacar más una novela que toque temas menos tratados o que tergiverse lo que tan acostumbrados estamos a leer.

Cuéntame, ¿tu novela peca de alguno de estos clichés?

¿Has hecho algo para remediarlo?

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miércoles, 15 de marzo de 2017

Cómo crear tu propia religión (I): Los dioses y las diosas

Con la entrada de hoy, inicio una serie que tiene como objetivo ayudarte a crear las religiones del mundo de tu novela. Sí, en plural. Porque en todo un mundo no puede haber una sola religión: tenlo siempre en mente. En una entrada anterior, ya hablamos sobre los distintos tipos de mitología que puedes emplear, hoy, en cambio, hablaremos de los protagonistas de toda religión: los dioses.

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1. Politeísmo, monoteísmo o henoteísmo

Lo primero que debes hacer es decidir el tipo de mitología quieres que el pueblo adore. ¿Será una sociedad politeísta con un gran abanico de dioses sobre los cuales reina uno? ¿Se tratará de una sociedad firmemente monoteísta que niega la existencia de otros dioses? ¿O, en cambio, se trata de una sociedad henoteísta que cree que existe un gran abanico de dioses pero solo adoran a uno?

Dependiendo del tipo de mitología que escojas, tendrás que caracterizar de una forma u otra a tus dioses y ser fiel al marco que escojas para crear toda la religión.

  • Politeísmo: se trata de un conjunto de dioses que, cada de uno de ellos, representan una fuerza (elementos naturales) o un arquetipo (del amor, de la guerra, etc). Su jerarquía es patriarcal, cuyo rey necesitará un poder para mantener su puesto y conseguir obediencia del resto de dioses.
  • Monoteísmo: se trata del creador del mundo y único dios. Generalmente, se le dota de las cualidades de bondadoso y omnipotente. Es habitual encontrar0madre tierra1 que posee un fuerza que se le opone, siendo esta la causante de todo el mal del mundo. Esta mitología tiene una pega enorme y es que peca de maniqueista: el bueno y el malo, la luz y la oscuridad; y parejas similares. Si vas a emplear esta, no te quedes en este punto y sigue leyendo para darle más profundidad.
  • Henoteista: es una de las mitologías que dan más libertad a la hora de crear religiones. Creen en la existencia de muchos dioses, pero deciden adorar únicamente a uno. Generalmente, se cree que todos los dioses no son más que distintas representaciones de la misma divinidad, por lo que no se niega la validez de las otras religiones, pues, en realidad, están adorando una representación de su mismo dios. Un claro ejemplo de esto, en nuestra fantasía, son los Siete de Canción de Hielo y Fuego.

Sé que existen mil sistemas mitológicos más, pero me centro en estos tres que son los más habituales y que dan más juego a la hora de trabajar la personalidad de las divinidades. Si tienes cualquier sugerencia sobre otro tipo de mitología, soy toda oídos ^^

2. ¿Existen realmente los dioses?

Lo primero que me planteo sobre los dioses es si existen. Generalmente, mis mundos siempre tienen dioses que los hdios ciervo como escribir una novela fantasia fatnastica escritor dioses y diosas crear una religionan creado, pero no siempre la religión está en lo cierto.

Puesto que en tu mundo habrá un gran número de pueblos, cada uno con su propia religión, deberías plantearte si alguno de ellos poseen “la religión verdadera”. O, por el contrario, se tratan de malas interpretaciones. Es más, puedes decidir que en tu universo los dioses no existen o, más divertido, que existieron, crearon el mundo y se largaron dejando a la humanidad aún en pañales.

Como autor y creador del mundo tienes que saber cuál es su origen mítico y cómo y por qué los humanos han llegado a crear las religiones que poseen: ¿los dioses bajaron a la tierra para contarles quienes eran? ¿Tienen profetas o mesías? ¿O, sencillamente, un tipo muy listo se inventó la religión para sacar algo de los ignorantes de su aldea?

3. Interacción vs pasividad

Los dioses presentan dos principales actitudes en relación al mundo que han creado. Pueden pasarse la eternidad recostados en una cómoda nube mirando como sus hombrecillos corretean por el mundo que les han creado, o bien pueden interactuar con el mundo y con la humanidad, intentando perseguir un objetivo concreto.

Tanto si se trata de un sistema mitológico u otro, suele prevalecer la idea de que existe un “plan divino” pero todo humano ha nacido con libre albedrío para aceptar este plan o contrariar a la divinidad. Sin embargo, puedes crear tu mundo con un destino marcado en todo humano, que es incapaz de rechazar puesto que los dioses, omnipotentes, lo hadios fluta musica como escribir una novela worldbuilding crear tu religionn orquestado todo para que funcione como ellos desean.

A partir de aquí, tendrás que jugar con los distintos dioses que has creado. Si tu mundo es politeísta, ¿qué desea conseguir cada uno de ellos? ¿Hay bandos? ¿Se busca un objetivo concreto o solo están jugando entre ellos como quien juega al ajedrez?

Sea como fuere, tienes que pensar qué función ocupan los dioses en el mundo que has creado y, cuando lo hayas decidido, pensar qué papel creen los hombres que estos ocupan. Puede darse el caso de que los hombres vean en el amanecer, por ejemplo, la interacción de los dioses pero que, en realidad, no participen de la vida humana. O, en cambio, puede darse una civilización que considera que sus dioses descansan apaciblemente en los cielos cuando, en realidad, participen activamente en su mundo o, incluso, en el desarrollo de sus leyendas.

4. Personalidad de los dioses: ¿actitud humana o divina?

Igual me tomarás por una obsesa de la planificación, pero creo que, del mismo modo que es necesario crear fichas para tus personajes, también necesitas crear una ficha para tus dioses. Lo más fácil sería adaptar la ficha que uses para tus personajes a las divinidades.

En ella, no sólo tendrás que recoger los datos más básicos como su nombre, su poder o su relación con los otros diosediosa madre como escribir una novela de fantasia como crear tu religion escritor escribirs; sino también crearle a cada uno una personalidad propia. Y no, no es tan sencillo como que el dios de la guerra sea malvado y la de la sabiduría lista y buena. Generalmente, llaman mucho más la atención dioses que posean actitudes humanas, que tengan una personalidad marcada y defectos como cualquier humano.

Sin embargo, también puedes crear dioses a la antigua usanza. Puedes crear entidades que se rijan por unas ideas fijas: una diosa dedicada al cuidado de la tierra y las plantas, otro dedicado a manipular los vientos y, cómo no, alguno tendrá que encargarse de llevar las almas de los muertos a algún lado. Serán, por tanto, entidades con grandes pensamientos y actitudes que irán en una misma dirección; sin embargo, deberías intentar crear cierta relación entre ellos, que no todos se lleven bien, que existan enfrentamientos. Así podrás jugar más y mejor con ellos en la trama si deseas incluirlos como personajes.

5. Sexo de los dioses: masculinos, femeninos y ¿qué más?

Me gustaría añadir un último comentario sobre la caracterización de los dioses. Generalmente se les dota de sexo, son hombres o mujeres, a pesar de no ser humanos. Te propongo romper un poco estos esquemas: son divinidades sin un cuerpo físico, ¿realmente poseen un sexo determinado? ¿No podrían ser asexuales? ¿O, incluso, presentar una sexualidad distinta dependiendo de la sub-rama de la religión? ¿Ellos mismos se conciben a sí mismos como “femeninos” o “masculinos” o es una etiqueta que les ponen los hombres para entenderlos mejor? Sería interesante que te plantearas esto, sobre todo si tus dioses van a participar en la trama, para darle un toque no sólo original, sino también verosímil.

6. Semidioses y profetas

Por último, destacar el papel fundamental de los personajes que habitan entre el cielo y la tierra. En toda religión necesitarás un mensajero de los dioses, alguien que haya entrado en contacto con ellos y transmita su mensaje a la Tierra. Puede tratarse de un simple profeta, un humano escogido por los dioses para llevar su mensaje divino, o bien, un hijo de un dios y un humano: un semidiós.

Siempre he creído que las figuras de los semidioses podrán dar mucho juego para cualquier novela fantasía pues lo tienen todo: son humanos, con sus defectos y virtudes, pero, al mismo tiempo, su sangre divina les proporciona un poder o una habilidad que los hace destacar. Ya tenemos la magia muy masticada, igual estaría bien inventar un mundo en el que los “magos” sean, en realidad, semidioses o, por qué no, los propios dioses.

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¡Eso es todo por hoy! Recuerda que, en esa entrada, solo hablo sobre tres tipos de religiones. Piensa que puedes idear sistemas completamente innovadores o poco vistos en fantasía. ¡Estrújate el coco!

Y, cuéntame,

¿Qué religiones imperan en tu mundo?

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